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El zapato chapín y su curiosa historia

Curiosidades
15 Sep 2021, 00:00
El zapato chapín y su curiosa historia

Si hablamos sobre el origen del zapato chapín, debemos viajar muchos siglos atrás. Desde su origen, ha sufrido una importantísima evolución en muchos lugares y de muchas maneras. España y más concretamente Valencia, han aportado su granito de arena a la evolución de un modelo de zapato único.

Unos zapatos de origen valenciano

A la hora de hablar de chapines, es inevitable buscar su origen en España. Aunque no se conoce a ciencia cierta, se sabe que su nombre proviene de la palabra valenciana “tapín”, que hacía referencia al sonido que producía este tipo calzado al caminar.

Aunque su verdadero origen se cree que pudo estar relacionado con el imperio hitita u zonas más orientales de Asia, fue durante los siglos XV, XVI y XVII, cuando tuvo su máximo auge en Europa.

Fueron las damas nobles de la Edad Media quienes lo pusieron de moda, haciendo que llegaran de manera rápida hasta lugares como Venecia o Florencia, capitales mundiales del arte y de la moda, en una época donde la indumentaria reflejaba un estatus dentro de la sociedad.

El empeño por mostrar un origen social noble o hacer ver a los demás tu posición dentro de la sociedad, llevó a muchas personas a tener dificultades para caminar, debido a la altura del tacón. Cuanto más alto era el tacón de estos zapatos, más prestigio se le daba a la persona que lo calzaba.

La curiosa historia del zapato chapín

El origen del chapín es incierto, pero se puede trazar una línea hasta nuestros días. Eso sí, hay que destacar algunas cuestiones sobre su origen, ya que está muy alejado de los usos posteriores que tuvo, algo que genera mucha curiosidad y deja historias interesantes.

El origen práctico del chapín para las mujeres hispanoárabes

El origen más parecido al chapín se puede encontrar en lugares de Asia o en la antigua Grecia. Si se habla concretamente de chapín, se referencia al zapato que surgió en la península ibérica, según los expertos, en la época del Al-Ándalus.

El origen de este calzado no fue precisamente mostrar estatus social. Se dice que las mujeres árabes que se dedicaban a trabajar en los baños públicos de la península ibérica en esta época, se cosían en la suela un pedazo de corcho, con la intención de no mojarse ni manchar sus zapatos originales. Y de este pequeño truco para preservar su calzado, se dice que surgió el chapín.

Resulta muy curioso cómo las mujeres castellanas tomaron esta costumbre, ya que no era del todo habitual que una mujer cristiana heredara hábitos de una mujer morisca.

El auge del chapín en la moda del Renacimiento

Durante el Renacimiento, el ser humano exploraba todo tipo de artes y culturas, y como no podía ser de otra manera, en una época tan visual, la vestimenta formaba parte de esa explosión artística.

Ciudades como Florencia o Venecia fueron los máximos exponentes de esta vertiente artística y fue entonces cuando el chapín llegó a Italia: el chapín entró de lleno en la moda de las nobles italianas. Existen datos que aseguran que los chapines tenían tales plataformas, que a las mujeres les era muy difícil caminar con ellos.

El chapín solía fabricarse en piel y la suela se creaba a partir de láminas de corcho. Cuantas más láminas de corcho tenía, más altura se conseguía. Para asegurar el zapato, se reforzaban las láminas de corcho con cercos de metal.

Había una gran obsesión por decorar las suelas, con joyas, metales preciosos e incluso imágenes de santos. Y lo más curioso es que este calzado debía utilizarse con un zapato o zapatilla. El chapín se sujetaba al primer calzado con unas orejas de cuero o tela que se ataban por encima del empeine.

El zapato chapín fue tan aceptado, que incluso llegó a ser obligatorio su uso en muchas cortes durante el siglo XVI. Todo gracias a la enorme influencia de los árabes en la Península Ibérica.